El Palentino

El Palentino

El Palentino

 

El Palentino el bar que inspiró a muchos

Presentación El BarRodaje El Bar

Son muchos los bares que han inspirado a directores de cine, ese fue el caso de El Palentino, situado en la calle del Pez 8, en el corazón del barrio de Malasaña en Madrid. Álex de la Iglesia utilizó este bar para inspirarse en su película El Bar (2017).

Años antes, Manu Chao también se inspiró gracias a este bar, tanto es así que rodó el videoclip de ‘Me llaman calle’ en el mismo bar que el cineasta.

 

Historia y sus gentes

El Palentino abrió por primera vez en 1942 y cerró sus puertas el 15 de marzo de 2018 por el fallecimiento de Casto Herrezuelo. Se dice que se vendió el bar por más de un millón de euros, aunque muchos apuntan que fue por 1.200.000 euros.

Casto dueño El Palentino

Loli, la otra dueña del bar dijo en una entrevista que éste lo abrió un señor de Palencia y luego se lo compró su suegro y su hermano. Al morir su suegro, pasó a manos de Casto y Moisés, sus hijos. Al fallecer Moisés, marido de Loli, ella se tuvo que encargar de éste. Contó que el cambio de ama de casa a encargada del bar fue duro, pero que se acabó adaptando.

Comentaba que quizás su popularidad se debía a sus precios. Un café grande valía 1,10 euros, el pequeño uno, las cañas 1,10 y las copas tres. Pasaron por él Esperanza Aguirre, Andrés Calamaro, Alex de la Iglesia, Eva Hache, el hijo de Andrés Caparrós, Olga Viza…

¡Uy ha entrado mucha gente aquí! La última que te puedo contar fue Esperanza Aguirre, que estaba pasando por aquí porque iba a la iglesia con su perro. La saludé y le pregunté por los nietos. Estaban unos chavales sentados en una de las mesas del bar y me dijeron “¿Qué? ¿Tú hablas con esa gente?” Les dije: “Yo no tengo ningún problema, yo hablo con todo el mundo”. Y me contestaron: “Pues si hablas con esa gente no venimos más al Palentino”. Y les dije “Pues vale”. ¿Que quieres que te diga?, hablo con todo el mundo.

Loli dueña El Palentino

Los clientes de El Palentino comentaron en el cierre que extrañarán los boquerones en vinagre, el pepito de ternera y las copas. Pero sobre todo las conversaciones con Loli, que siempre propiciaban una buena charla.